Como cirujano de cáncer de piel, veo cada día las consecuencias de no usar protección solar. Me parecía inaceptable que algo tan esencial fuera inaccesible para tanta gente simplemente por su precio. Cuando David (XXX) y yo fundamos Altruist, identificamos que el problema no era el coste de fabricación, sino los enormes márgenes de beneficio y los inflados gastos de marketing que dominan el sector. Decidimos eliminar todo eso: trabajamos directamente con los principales científicos de formulación de Europa, minimizamos nuestros márgenes y anteponemos las donaciones a los beneficios. El resultado es un protector solar con la misma calidad dermatológica que las marcas premium, a una fracción del precio.
Para mí, un protector solar ideal debe cumplir varios requisitos innegociables: protección de amplio espectro con FPS 50 y una calificación UVA de 5 estrellas, muy por encima del estándar europeo, una textura ligera y no pegajosa, similar a una crema hidratante, absorción rápida y sin residuo blanco. Debe ser hipoalergénico, sin fragancia, sin microplásticos y adecuado para los tipos de piel más sensibles. En Altruist utilizamos combinaciones de filtros UV fotoestables, lo que permite usar concentraciones más bajas de cada uno, reduciendo el riesgo de irritación o el desarrollo de alergias. Si además puede hacer algo más, hidratar, calmar el enrojecimiento, proteger frente a la luz visible, mejor que mejor.
Lo entiendo perfectamente, y de hecho ese escepticismo es sano. Mi respuesta es sencilla: mire los ingredientes y los resultados. Nuestras fórmulas utilizan los mismos filtros UV de alta calidad aprobados por la UE que las marcas premium. La diferencia radica en lo que no gastamos: no tenemos campañas publicitarias multimillonarias, no pagamos royalties de imagen y no financiamos puntos de venta de lujo. Ese ahorro va directamente al precio final. Además, soy dermatólogo consultor y cirujano de cáncer de piel: mi reputación profesional está en juego con cada producto que pongo mi nombre. No puedo permitirme comprometer la calidad.
Desde el primer día. Cuando David y yo nos conocimos en Durban en 2010, yo estaba formando a dermatólogos locales en cirugía de cáncer de piel y colaborando en el establecimiento de una clínica para personas sin acceso a la sanidad. Allí vi de primera mano la devastadora situación de las personas con albinismo: sin melanina, expuestas a un sol africano implacable, mostrando signos graves de daño solar antes de los 10 años, con una esperanza de vida muy corta a causa del cáncer de piel. Cuando creamos Altruist, comprometerse con esta causa no fue una decisión de marketing: fue una obligación moral.
Desde nuestro lanzamiento en 2015, hemos donado el equivalente a 10 peniques en protector solar por cada producto vendido a organizaciones que trabajan con niños con albinismo en África. Colaboramos principalmente con Stichting Albinisme in Afrika, la African Albinism Society y Standing Voice. Hasta la fecha hemos podido donar productos por valor de más de 1,5 millones de euros. En 2025, con motivo de nuestro 10.º aniversario, David y yo viajamos personalmente a Tanzania para entregar los protectores solares, enseñar a los niños a aplicarlos correctamente y escuchar sus historias. Queremos seguir ampliando nuestra presencia a más países africanos donde el albinismo supone una amenaza real para la vida.
El albinismo es una condición de origen genético, especialmente prevalente en el África oriental, donde el gen afectado tiene más portadores. Según las Naciones Unidas, una de cada 1.400 personas en África tiene albinismo. Al no tener melanina, su piel carece de mecanismo natural de defensa frente al sol. Muchos presentan daños solares graves antes de los 10 años y mueren jóvenes a causa del cáncer de piel. Pero el problema no es solo médico: sufren ostracismo social, son tratados con desconfianza y en algunas regiones son incluso víctimas de violencia. Para ellos, el protector solar no es un producto cosmético: es literalmente una cuestión de supervivencia.
Sin duda, de haber demostrado que el modelo «las personas antes que el beneficio» funciona. Cuando empezamos, mucha gente del sector nos dijo que era imposible vender protectores solares de calidad a ese precio y seguir siendo sostenibles. Hoy estamos en los principales supermercados del Reino Unido, hemos donado cientos de miles de euros en productos y tenemos una comunidad de usuarios que confían en nosotros. Y cada vez que un paciente me dice que por fin puede permitirse usar protección solar a diario, siento que estamos cumpliendo exactamente con lo que nos propusimos hacer.
Mi trabajo clínico se centra en el cáncer de piel y la cirugía micrográfica de Mohs, que es la técnica más precisa para extirpar determinados tipos de cáncer de piel, en particular el carcinoma basocelular. Soy el responsable de cáncer de piel de toda la región de Kent (aproximadamente 1,5 millones de habitantes). También imparto formación a dermatólogos a nivel nacional e internacional. Al mismo tiempo, en Altruist continuamos investigando formulaciones más avanzadas que respondan a necesidades específicas: piel sensible, piel propensa al enrojecimiento, piel con tendencia a la pigmentación.
El sudor, el agua, la fricción y una aplicación insuficiente reducen drásticamente la protección efectiva de un protrctor solar. Dr. Andrew Birnie
La luz azul es radiación de alta energía dentro del espectro visible que, aunque menos potente que la UV, puede tener efectos reales sobre la piel. Activa el fotorreceptor opsina-3, que estimula la producción de melanina y puede empeorar la hiperpigmentación, especialmente en personas con fototipos más oscuros. En realidad, es poco probable que tenga un impacto importante en el desarrollo del cáncer de piel en comparación con la radiación UV. Con las pantallas, la exposición es mucho menor que la exposición solar y es poco probable que sea relevante. La mejor protección combina filtros frente a la luz visible, como los óxidos de hierro que utilizamos en nuestra gama antienrojecimiento, con antioxidantes tópicos. Y, por supuesto, el protector solar de amplio espectro aplicado durante el día sigue siendo, con mucho, lo más importante.
La aparición de filtros de nueva generación como el Tinosorb A2B, el Tinosorb S y el Uvinul T150 ha supuesto un salto cualitativo importante. Son fotoestables, de amplio espectro y tienen la capacidad de estabilizarse mutuamente en la fórmula, lo que permite usar concentraciones más bajas de cada uno sin perder eficacia. Esto es especialmente relevante para la piel sensible. También destacaría los avances en microencapsulación, que permiten liberar los activos de forma más eficiente y con menor riesgo de irritación. Y en cuanto a la personalización, la capacidad de desarrollar fórmulas que combinen la fotoprotección con el tratamiento activo, para el enrojecimiento, la pigmentación, el envejecimiento, es un área muy prometedora.
El mayor desafío sigue siendo la fotodegradación: algunos filtros UV, en particular ciertos filtros químicos como el avobenzona por sí solo, se degradan con la exposición solar y pierden eficacia. La solución radica en combinar filtros que se estabilicen mutuamente. Otro reto real es el rendimiento en las condiciones cotidianas de uso: el sudor, el agua, la fricción y una aplicación insuficiente reducen drásticamente la protección efectiva. Por eso invertimos en fórmulas resistentes al agua y, sobre todo, en educar a los usuarios sobre la importancia de la reaplicación.
Se ha avanzado, sí, pero con matices importantes. La etiqueta «reef safe» no está universalmente regulada, lo que genera cierta confusión entre los consumidores. Lo que sí es cierto es que la presión regulatoria y la conciencia de los consumidores han impulsado reformulaciones reales en todo el sector. Hawái y otros territorios han prohibido determinados filtros por su demostrado impacto en los arrecifes en condiciones de laboratorio. En Altruist llevamos años trabajando en esa dirección, no como estrategia de marketing, sino como parte de nuestra filosofía de hacer las cosas bien desde la fase de formulación. En la práctica, sin embargo, el daño que los filtros solares causan a los arrecifes de coral es mínimo en comparación con el aumento de la temperatura del océano como consecuencia del cambio climático.
Mi postura es pragmática: no hay que elegir, hay que combinar. Los filtros minerales como el dióxido de titanio ofrecen protección de amplio espectro y una absorción sistémica mínima, aunque no es posible conseguir una formulación tan elegante con una protección UVA suficientemente alta, como la que tenemos en nuestros protectores solares, usando solo este. Los filtros químicos modernos aportan texturas más ligeras, mayor confort cosmético y una cobertura espectral complementaria. En Altruist utilizamos combinaciones híbridas precisamente porque nos dan lo mejor de ambos mundos: protección óptima, buena tolerancia y una textura que la gente realmente quiere usar. Porque el mejor protector solar es el que realmente te pones.
En la práctica, es poco probable que esto sea tan relevante en comparación con el daño (incluido el estrés oxidativo) causado por la exposición a la radiación UV, y la protección más allá de la luz azul es esencialmente hipotética y un argumento de marketing más que algo especialmente útil. Lo más recomendable es usar un protector solar con FPS 50 y alta protección UVA a diario. Sin embargo, para complementar esa protección, cada vez más fórmulas incorporan antioxidantes activos como la vitamina E o la nicotinamida, que esperan neutralizar los radicales libres que se forman.
Errores frecuentes que cometemos con un protector solar: aplicar demasiado poco, la cantidad recomendada es generosa, alrededor de 2 mg por cm² de piel, no cubrir zonas olvidadas como las orejas, el cuello, el escote o el dorso de las manos, y no reaplicar cada dos horas o después de nadar. Dr. Andrew Birnie
Los más frecuentes son: aplicar demasiado poco, la cantidad recomendada es generosa, alrededor de 2 mg por cm² de piel, no cubrir zonas olvidadas como las orejas, el cuello, el escote o el dorso de las manos, y no reaplicar cada dos horas o después de nadar. Otro error habitual es pensar que un FPS alto significa que no hay que reaplicar. No es así. Para la cara, recomiendo aplicarlo cada mañana como parte de la rutina, independientemente del tiempo: la radiación UVA está presente incluso en días nublados y atraviesa las ventanas.
Es una responsabilidad que tomamos muy en serio. Altruist evita la oxibenzona y el octinoxato, los filtros más dañinos para los arrecifes de coral, y revisamos continuamente la seguridad marina de todas nuestras formulaciones. También hemos eliminado los microplásticos de toda la gama. En la práctica, sin embargo, el daño que los filtros solares causan a los arrecifes de coral es mínimo en comparación con el aumento de la temperatura del océano como consecuencia del cambio climático.
El producto Anti-Rojeces y Pigmentación nació de una necesidad real: muchos pacientes con rosácea, acné o piel sensible no encontraban un protector solar que fuera suave con su piel y que además ayudara a tratar su condición. Combinamos la tecnología de corrección del color con un complejo fitoactivo de extractos vegetales, centella asiática, regaliz, caléndula, castaño de Indias, para ofrecer una mejora visible a largo plazo, no solo una cobertura inmediata. En la próxima década veremos cada vez más fórmulas adaptadas a fototipos específicos, condiciones dermatológicas concretas y estilos de vida. La fotoprotección dejará de ser un producto genérico y se convertirá en una herramienta terapéutica personalizada.
Pueden ser un complemento útil, pero nunca un sustituto. Hay evidencia razonable de que algunos antioxidantes orales, como el Polypodium leucotomos, los carotenoides o la vitamina C, pueden reforzar la defensa frente al estrés oxidativo inducido por el sol. Pero ningún suplemento ofrece el nivel de protección de un buen protector solar correctamente aplicado. Mi recomendación siempre será: primero el FPS, todo lo demás en segundo lugar.
Que es solo para el verano o para la playa, especialmente en un país como España. Yo me aplico protector solar facial cada mañana sin excepción, incluso en el Reino Unido, al menos de marzo a octubre. Si conseguimos que la gente interiorice el FPS como parte de su rutina diaria, igual que lavarse los dientes, habremos ganado la batalla más importante en la prevención dermatológica.