Volver al origen: la belleza de lo verdadero

Una reflexión dedicada a las nuevas generaciones de maquilladores

La belleza de lo verdadero

Cuando hace unos meses me puse a preparar unos cursos que impartiría en la Ecam (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) dentro de su ciclo de Escuela de Oficios, me encontré con que tenía que tomar una decisión que tuve clara desde el principio, pero que sorprendió a muchos. Debía elegir los productos y herramientas con las que los alumnos trabajarían durante el curso y en su futuro como maquilladores profesionales.


Mi mente volvió a mis años de formación, cuando dotábamos al material con el que trabajamos de un valor absoluto. No se trataba de acumular kilos de maquillaje y miles de pinceles, sino de recurrir a instrumentos que nos ayudaran a conseguir los mejores acabados. Hoy sigo en la misma línea. Creo que debemos elegir cada colorete, cada brocha, cada iluminador, como nuestros aliados ya que formarán parte de nuestra firma a la hora de maquillar un rostro. Son parte de nuestro sello.

Volver al origen

Con este objetivo, me puse en contacto con Mac Cosmetics , con los que mantengo relación desde mis inicios como profesional del maquillaje,  y mantuvimos una charla sobre el curso y mis intenciones. El objetivo: volver al origen. Formar a las nuevas generaciones de maquilladores para que valoren cada producto de maquillaje, preparación de la piel o herramienta que utilicen.

De este modo, nos alejaríamos del universo actual en el que se trabaja utilizando una lista interminable de productos, tantos que saturan cualquier piel, pero que parecen funcionar a la perfección ante la pantalla de un móvil y con un buen filtro.

Los responsables de Mac Cosmetics  y de la Ecam entendieron perfectamente esta filosofía y pude contar con su apoyo en todo momento. Gracias a ellos pude comenzar esta andadura.

Volver al origen: la belleza de lo verdadero

La exigencia de la Alta Definición

La  corriente impuesta en el panorama del maquillaje actual me recuerda en gran medida a la del consumo de moda rápida, aquella que lanza colecciones cada dos semanas que crees desear y que compras aunque  ni tu armario, ni tú, las necesitáis.

Para ir a contracorriente mi propuesta es volver a los Orígenes. A elegir cada textura, cada producto, cada armonía de color con mimo y creando una estrategia para destacar lo mejor de cada rostro. Mis alumnos, al igual que yo, trabajarán en cine y series, donde la ALTA DEFINICIÓN nos obliga a jugar delicadamente con el maquillaje para superar las exigencias del sensible ojo de la cámara.

El peso de la sobreinformación y la autoexigencia

En otro de mis cursos, los de automaquillaje, me encuentro con alumnos sobreinformados, agobiados por ese exceso de exigencia que se lanza ante nosotros y remueve nuestras inseguridades.

Es curioso como un gesto que debiera ser divertido y un arma para ensalzar nuestra seguridad, puede volverse en nuestra contra. Mujeres, y también muchos hombres,  que ven el hecho de maquilarse como otra imposición que hay que  incorporar a nuestro apretado día a día, en lugar de disfrutarlo como algo con que jugar a nuestro favor y utilizar como medio de expresión.

Desde aquí os animo a que no os dejéis arrastrar por esta corriente. Jugad con el maquillaje y sacad a pasear cada día, la versión de vosotros mismos que más os apetezca.

Volver al origen: la belleza de lo verdadero

Belleza personal frente a tendencias sin sentido

Evitemos normalizar que todos debemos adaptarnos al canon estético que se impone en cada momento y que nos unifica. Valoremos lo que nos hace diferentes y seamos capaces de potenciarlo.

Quiero pensar que aún cabe la posibilidad de esa vuelta a la belleza con personalidad, única. Me impresiona ver a muchas cantantes y personalidades en alfombras rojas luciendo exactamente el mismo diseño de maquillaje, simplemente porque se lleva. Rostros luciendo la conocida como boca de pato, que en mi opinión, no sólo no favorece sino que borra un rasgo que nos diferencia del resto que es el arco de cupido. Ese corazón que se forma en el centro del labio superior, diferente en cada persona y un rasgo que nos hace únicos.

La belleza de lo natural

Hace poco tuve la suerte de ver la peli Tres adioses, donde la protagonista, Alba Rohrwacher, luce un rostro desnudo de cualquier artificio y un cabello sin disciplinar, cuajado de texturas. Con todo esto, me pareció insultantemente bella y única. Una belleza auténtica que no se parece a nadie y que su directora, Isabel Coixet, exhibe sin complejos ante la cámara.

Un soplo de aire fresco, un referente cinematográfico al que no estamos acostumbrados y que tanta falta nos hace.

Y me marché del cine esperanzada y con la certeza de que se puede abrir un nuevo camino, el de buscar la belleza en lo único, en lo verdadero, en lo que a cada uno nos hace especiales.