La solidaridad vuelve a ser la gran protagonista en Abadía Retuerta. La bodega ubicada en el corazón del Valle del Duero ha presentado la duodécima edición de Vendimia Solidaria, una iniciativa que demuestra cómo un producto gastronómico puede trascender su propia naturaleza para convertirse en una herramienta de transformación social. Este proyecto además nvolucra a trabajadores, proveedores, colaboradores y consumidores, convirtiendo cada botella adquirida en una contribución directa a diferentes causas sociales. Nos encanta ¡y brindamos por ello!
Con Vendimia Solidaria 2025, Abadía Retuerta vuelve a demostrar que el vino puede ser mucho más que un producto gastronómico. Puede convertirse en un vehículo para impulsar proyectos sociales, generar oportunidades y brindar apoyo a quienes más lo necesitan. En este caso, cada copa contribuye también a construir una sociedad más inclusiva.
La edición de 2025 supone además un paso importante para la bodega al ser la primera que se comercializa como vino ecológico con DOP Abadía Retuerta, incorporando también la sostenibilidad ambiental a una iniciativa ya consolidada por su impacto social.
Los fondos recaudados con Vendimia Solidaria 2025 se destinarán íntegramente a tres organizaciones que desarrollan una importante labor en ámbitos sociales muy diversos: Autismo Valladolid, Fundación Randstad y Vallkirias Pisuerga.
La continuidad de Vendimia Solidaria es posible gracias a la implicación de numerosas personas y empresas colaboradoras que participan cada año en el proyecto, entre ellas Etinsa, Baruque, Iglesias Comunicación, Verallia, Ramondin y Mata Digital.
Más allá de su dimensión solidaria, Vendimia Solidaria 2025 presenta importantes novedades en el ámbito enológico. Se trata de la primera edición certificada como vino ecológico con DOP Abadía Retuerta, un reconocimiento que refleja la evolución de la bodega hacia prácticas agrícolas cada vez más respetuosas con el entorno.
La imagen de esta edición también aporta una dimensión artística singular. La etiqueta reproduce la obra Hope is a vertical line, creada por el artista británico Terry Craven durante una residencia en la bodega. La pieza fue elaborada utilizando pigmentos naturales obtenidos a partir de pieles, jugos y sedimentos de uva procedentes del propio proceso de vinificación, estableciendo un diálogo entre arte, naturaleza y territorio.
La añada 2025 nace de un ensamblaje de Garnacha (44 %), Malbec (44 %) y Cabernet Sauvignon (12 %). Elaborado sin crianza en barrica, busca preservar la expresión más fresca y frutal de las variedades. El resultado es un vino joven, equilibrado y expresivo, con notas de fruta fresca y una marcada personalidad varietal.