Retirar células muertas con regularidad cambia mucho más de lo que parece. La piel se ve más lisa, el tono gana claridad y los productos que usamos después penetran mejor. En el cuerpo, además, este paso ayuda a suavizar zonas ásperas como codos, brazos o piernas y deja un tacto mucho más uniforme. En el cuero cabelludo también resulta especialmente útil, sobre todo cuando hay exceso de grasa, porque elimina residuos de producto, arrastra impurezas y ayuda a que la raíz se sienta más fresca y ligera.
La frecuencia importa. En general, basta con una o dos veces por semana. Si la piel es fina o reactiva, conviene espaciar más este paso y optar por fórmulas suaves. Si hablamos del cuerpo, puede hacerse una vez por semana de forma constante. En el caso del cuero cabelludo graso, una exfoliación semanal suele ser suficiente para notar una mejor sensación de limpieza. Hacerlo más a menudo no aporta mejores resultados y puede alterar el equilibrio natural, así que es importante no pasarse de la raya.
También conviene elegir bien el tipo de producto. Los exfoliantes físicos, con partículas finas, funcionan bien en el cuerpo si se usan con una presión ligera. Los químicos, formulados con ácidos o enzimas, suelen resultar más precisos en el rostro y en algunas fórmulas capilares. Lo importante es adaptar el producto a la zona y no arrastrar en exceso el producto.
Antes de hacerlo, la superficie debe estar limpia y ligeramente humedecida. Después, toca calmar e hidratar. En el rostro, una crema reparadora ayuda a mantener el confort. En el cuerpo, una loción nutritiva prolonga la suavidad. Y en el cuero cabelludo, un champú equilibrante y un acondicionador solo en medios y puntas ayudan a mantener la sensación de ligereza.
La clave está en la suavidad. Cuando se hace bien, este paso no irrita ni afina en exceso, sino que devuelve luz, mejora la textura y deja la piel mucho más receptiva. De todos los exfoliantes del mercado (que, por cierto, no son pocos) nos hemos quedado con tres fórmulas que responden a una gran calidad, a un precio más que interesante y a un trasfondo solidario.
Este exfoliante corporal resulta especialmente interesante porque trabaja a varios niveles y no se queda en una simple acción superficial. Combina exfoliación física con azúcar orgánico y harina de arroz, y una renovación más profunda gracias a los AHA y a las enzimas de papaya. A eso se suma el ácido succínico, muy útil para mantener los poros despejados y afinar la textura. La presencia de avena ecológica, manteca de karité y aceites de almendras y oliva hace que la piel no quede tirante, sino cómoda y nutrida. Funciona muy bien en zonas ásperas y apagadas. Lo ideal es extenderlo sobre la piel húmeda con masaje suave y aclarar después.
La marca mantiene un fuerte compromiso solidario con su comunidad, apoyando iniciativas sociales como la asociación contra el cáncer de mama de Librilla, su ciudad de origen.
Arena es uno de esos productos que suman eficacia y también un componente emocional, ya que nace como una edición solidaria vinculada a la campaña San Isidro Sin Sangre de AnimaNaturalis. En la fórmula, el azúcar granulado se encarga de pulir la piel de manera suave, mientras el aceite de naranja aporta frescura y deja una sensación muy limpia. El aceite de palo de rosa ayuda a acondicionar y equilibrar, y el aroma floral con matiz cítrico lo convierte en una experiencia muy sensorial. Es una opción sencilla y directa para usar en ducha, frotando sobre la piel mojada antes de aclarar. Deja el cuerpo muy suave y con un tacto más uniforme.
Donan el 75 % del precio de venta (menos los impuestos) del exfoliante Arena a AnimaNaturalis.
En el cuero cabelludo, este tratamiento tiene un enfoque muy preciso, limpiar a fondo, regular la grasa y mejorar el entorno en el que crece el cabello. La fórmula combina alfahidroxiácidos, ácido salicílico y polvo de hueso de albaricoque, tres activos muy eficaces para desprender impurezas, células muertas y restos acumulados. Por eso resulta especialmente útil cuando hay exceso de sebo, caspa o descamación. Además, al dejar la piel más limpia, favorece que otros productos posteriores actúen mejor. Se utiliza antes del lavado, repartiendo el producto por el cuero cabelludo con un masaje cuidadoso. Después se aclara y se continúa con el champú habitual.
Durante el mes de octubre, por ejemplo, se une a la lucha contra el cáncer de mama, destinando una parte de las ventas de su tienda online a programas de investigación y concienciación.